Ya sabes que no creo en el destino y que tampoco creo en los dioses. Da miedo pensar que hay cierto porcentaje de tu vida que reside en la casualidad, que escapa de tu control. Y, sin embargo, yo lo creo fielmente. Creo que es casualidad, una terrible, morir como Esquilo; o que encuentres el último par de pantalones que tanto te gusta en rebajas y que justamente sea de tu talla.
Sí, lo sé, da miedo no tener todo bajo control. A mí más que a nadie, la casualidad me aterra. La casualidad es caprichosa e incluso peligrosa. Pero la casualidad también es bonita, porque es la que me llevó a conocerte. Y la verdad es que no me importa cómo llegaste a mi vida, solo que decidiste quedarte.
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